sábado, 3 de septiembre de 2011

Atendiendo heridas mortales y sus síntomas.

Todo empezó con una sensación palpitante en todo mi cuerpo, era una especie de vaivén, como estar todo el día inmersa en las olas del mar. Esto creció tanto, que decidí ir al doctor, seguro alguna herida terrible debería ser la causante de este extraño síntoma. El Dr. me revisó de pe a pa y con tranquilidad me dijo que lo sucedido era producto de un cansancio extremo, de tanto palpitar, pues me había convertido en corazón. Era evidente que en esta condición, cualquier herida se convierte en un torrente escandaloso. Recomendó darle atención al asunto, sanar y seguir palpitando por el mundo. Con una palmadita en la espalda me mandó de vuelta a mi vida cotidiana para palpitar a diario con mis deseos y anhelos. Pronosticó que en breve me curaría de la sensación y la vida volvería a su curso natural.





7 comentarios:

marichuy dijo...

Qué bonito "trastorno": convergiere en corazón. Me encantó. Un abrazo, querida cuentista.

Carlos Uvé. dijo...

Para una gran variedad de heridas no hay medicamento mas eficaz que el tiempo.
Un abrazo desde Colima.

Cuentos Bajo Pedido ¿Y tu nieve de qué la quieres? dijo...

Pues ojala ya fuera ese tiempo je

Cuentos Bajo Pedido ¿Y tu nieve de qué la quieres? dijo...

Tal vez ser corazón no me ha resultado buen negocio, estoy averiguando que reguladores me pueden regresar a ser un poco de todo. Imagino que se sufre menos, pero se ha de gozar menos, tambíen, no? Qué hacer?

La abuela frescotona dijo...

NADA MEJOR QUE SER UN CORAZÓN PALPITANTE, TODA LA VIDA ESTÁ EN ÉL..
SALUDOS AMIGA.

EL LIBRO SE VENDE AQUI EN ARGENTINA, NO CREO QUE MI FAMA TRASCIENDA FRONTERAS QUERIDA AMIGA

Carlos Uvé. dijo...

Tu escencia nunca cambiará, así que no intentas cambiar que sólo te confundirás.

P.D. La versión de "Hombre lobo en París" de Giuliano Palma & The Blue Beaters es la que mas me gusta.

Cuentos Bajo Pedido ¿Y tu nieve de qué la quieres? dijo...

Gracias por sus comentarios, me alimentan de cosas buenas!