miércoles 2 de diciembre de 2009

Pócimas Poderosas



A ratos, quisiera cerrar todas las puertas y encerrarme en mí, para ver simplemente como el viento mueve las hojitas de los árboles que se ven por mi ventana. Ver como vienen y van las olas del mar que alcanzan aleatoriamente la punta los dedos de mis pies y me sorprenden.
A veces, me seduce la idea de no estar o al menos no pensar en cómo quiero estar.
Es sólo una tentación.

Hoy me siento ligeramente autista, alegre de tenerme, dejando que el mundo me acaricie la nariz con un roce suave que casi logra evadirme del cerro de pendientes que me esperan.

Quedo ensimismada, siento el cansancio en los hombros y quisiera escapar de todo aunque sea por minutos. Durante la comida, tomo el aderezo de la ensalada y juego a imaginar que es una pócima poderosa que despega mi conciencia de mi cuerpo. Viajo ligera, tan sólo por momentos para volver a mi, relajada y con una visión distinta de las cosas…….

martes 3 de noviembre de 2009

Mi corazón a tus pies



Con el corazón adormecido
y tus labios en mi piel
siento tu respiración ausente
y el eco de un palpitar enardecido.

¿Dónde quedó mi esperanza?
¿Por qué me siento tirado al olvido?
¿Dónde están mis ganas de verte?

Cada año que pasa
se suben más gotas de mi sangre
a la ofrenda
y sólo mi corazón a tus pies
pudiera decirte
lo que yo te he amado
hoy y siempre.

Bésame una vez más en la frente,
dime palabras de alivio,
susurra tu amor en mi oído
y llena de fuego mi sangre.

Dime Amor,
dame Vida,
salva con tu palabra,
todo lo que creas que valga la pena.

No quedan secretos entre mis muertos,
por eso pongo
mi corazón como ofrenda.


miércoles 28 de octubre de 2009

Me alcanzó el Blog


La idea de este espacio de cuentos bajo pedido era ir publicando los escritos antiguos simultaneos a los nuevos que iba enviando por la red….

Sin embargo ya se emparejaron ambos espacios y ahora si, si no escribo no habrá nada que publicar en el blog.

Mientras recupero mi tiempo de escritura iré publicando los poemas en Respira Poemas, que poemas si que tengo muchos guardados.

Saludos
*Imagen de la red

martes 13 de octubre de 2009

Cuento 62. Me encuentra quien me buscó. Dedicado a F. Again.




No me gustaba, así que cuando me dijo -soy tu Ángel Pecador-, me dio risa, supuse que era un juego en el que nadie corría peligro.
Sin mayor preámbulo empezamos a disfrutar juntos de lo sencillo y lo complicado, desde no hacer nada hasta hacerlo todo. Se dio la ocasión de tener desayunito, cafecito, platicadita, comidita, bici, peliculita, cenita, relax en el spa, con la premisa de que “no hay mejor atención que la mía para ti y la tuya para mi".
Pero cuando rozaste mi pierna y una energía se me arremolinó en medio del estomago, descubrí que mi cuerpo sentía exacerbado lo que recibía. No supe cuándo se convirtió en una acción atrevida y peligrosa el desear estar juntos. Sospeché que yo era la única trastocada por nuestra cercanía, pero en una actitud romántica y divertida me preguntaste:
–¿A dónde quieres llegar?- Provocando una cascada en mi cabeza y pensé que lo que realmente deseo es estar en pareja, formar una familia, tener amor, risas, respeto, generosidad, una casa bien armada para compartir juntos la fe y todo lo grato que la vida trae consigo.
En concreto ya quiero ser feliz!!!
¿Se le podrá decir todo eso de un jalón a un hombre?

Me sentí con ganitas de dar un paso más en nuestra lúdica historia de amor y sintiéndome pícara tomé tu mano y sin mirarte directo, respondí:
–A donde tú quieras llevarme…-

Me impaciento en la vida de manera descomunal, así que en cuanto terminé la frase ya vibraba, me alegraba y sufría por lo que te había dicho. Entonces con toda seriedad dijiste
-Te tengo mucha confianza…-

Al oírte, mi impulso fatalista devoraba mis entrañas y entonces sonreíste y retardando tus palabras, para disfrutar las caras que hacía, dijiste:
.
.-… así que dame tus labios y salva mi corazón, si tú te animas, yo me animo, ya ves qué bien trabajamos juntos.... y vamos sacando los pendientitos que tenemos-

Y sólo entonces, empecé a creer que el amor existe de verdad y lo que siguió, bueno, es mejor de lo que había soñado jamás...


Adivina, adivinador……
*Foto de la red

miércoles 7 de octubre de 2009

Elixir de mi corazón


Tenía semanas planeando como me iría de su vida, ensayando la frase que encabezaría mi huída triunfal. Las cosas se me habían complicado por dentro y ya no tenía la certeza de lo que quería. Un ruido inmenso me crecía en la cabeza y no podía dejar de pensar en cómo se decide uno a quedarse o a marcharse. Si hay que irse después de una plática triste y dolorosa o era mejor simplemente esfumarme de su vida.
Finalmente llegó, lo que yo esperaba que fuera nuestro último encuentro, sentí que lo presentía y al vernos se hizo un silencio incomodo entre nosotros. Entonces empezó a llorar, nos abrazamos y al oído me dijo entre sollozos, murió mi poeta más querido…
Al descubrir que no soy el centro de su vida, un desconcierto arrolló mis miedos y nuestros cuerpos aprovecharon el momento, empezaron a hablar, a hacer historias, proyectos y no se querían separar…






Cuando murió el poeta.....

-Estuvimos callados como media hora,
pero los cuerpos,
se contaban historias,
hacían proyectos,
no querían separarse- Mario Benedet
ti
*Foto de la red

lunes 28 de septiembre de 2009

Cuento 61. Desastre Ecológico... Again



Teníamos tiempo con problemas, discutiendo llegamos a la conclusión de que él siempre estaba trabajando y de que a mí nada me parecía y me sentía abrumada con los niños y la casa.
En lo que podríamos llamar, nuestro último intento por rescatar la relación, nos propusimos hacer algo interesante en pareja. Así que llegó temprano por mi, cosa rara. Al subirme al coche, pregunté ¿Cuál es el plan? En un grito juvenil me dijo, follar!!! Pensé, no puede decir algo lindo como coger??? Llegamos a un lugar que me pareció horroroso, al cual él llamó el SPA. El cuarto consistía en una cama y un vapor con una tina de baño, de higiene sospechosa. No quise hacer comentarios para mostrarme dispuesta a disfrutar de su propuesta. Llenó la tina y le agregó dos frascos de espumantes, a los que él llamó geles afrodisíacos. Encendió el vapor a todo lo que daba y sin mayor preámbulo iniciamos el conocido ritual del amor. Entre la temperatura del agua de la tina, la espuma y el vapor, llegó un punto en el que era imposible respirar y en medio de jadeos, no sexuales, me llevó a la cama. El cuarto estaba invadido de vapor, entonces descubrimos que no había una sola ventana, por lo que corrió a abrir las llaves del agua fría para disipar el vapor. Regresó a toda velocidad, para no perder concentración.
Yo pertenezco a la Global Water Watch Foundation, juro que hice mi mejor esfuerzo por concentrarme, pero no podía dejar de calcular los litros de agua potable que corrían por minuto. Sólo podía pensar que mientras hacíamos el amor se iba por el caño toooooooda el agua que había evitado desperdiciar durante mi vida entera. Empujándolo con violencia me levanté y mientras él me reclamaba, con toda furia, haber arruinado el mejor momento, yo sentía un éxtasis indescriptible al cerrar las llaves del agua.



Porque este es el orden lógico, repetimos este cuento.
*Imagen de la red

lunes 21 de septiembre de 2009

Cuento 60. Yellow- Amarillo Dedicado a AHG , UW y EWH



El cuento que tuvo que hacerse realidad para poderlo escribir…….

Yellow-Amarillo, me recuerda a mi dictado de spelling en la primaria: Potatoes- Po_ta_to_es. Jajaja.

Me encanta oír historias de amor, pero juro que ni en mis más descabellado sueños ni en mis más fructíferas imaginaciones, hubiera podido escribir lo que pasó en estas dos vidas que se encontraron.
En el propósito de tomar las cosas con calmita, disfrutarlas y dejar que pasen como vienen, a veces te sorprendes con una nueva vida creciendo dentro de ti!
Cada paso de tu historia de amor la he seguido como quien se topa con un libro buenísimo que simplemente no se puede abandonar. Tenías toda mi atención, pues cada vez me contabas algo más sorprendente. Así que, cuando me pediste un cuento, hace años por cierto, no supe qué escribir. Te deseo tanto bien, tanta felicidad, tantas gratas sorpresas en tu vida, que los deseos se me hicieron bolas en el papel.
Fue maravilloso saber que habías encontrado el amor al otro lado del océano, incluso antes de haber ido siquiera. Qué más puedo desear para ti!!!
Y ahora, cuando escucho a ésta hermosa niña, con chinos espectaculares, decirme Tía! Simplemente me derrito.
Jugando le digo ¿Cuál es tu color favorito? Y ella dice

Yellow-amarillo!!!

Siento una ovación de felicidad recorrer todo mi cuerpo.
Regreso flotando a casa, con un grato sol en mi cabeza y fuego en mi corazón color

Yellow- Amarillo.
imagen: de la red

lunes 7 de septiembre de 2009

En busca de oídos sedientos


¿Qué estará haciendo el poeta? ¿Qué estará cantando el trovador?
A veces pienso en otros poetas, ¿Cómo hacen para vivir, la vida cotidiana? ¿Seré la única sedienta de ser leída y escuchada? ¿Oscilarán entre el deseo de ser vistos y la necesidad de borrarse por completo del planeta?

Hay días en lo que quisiera desprenderme de mi cuerpo y simplemente ser un observador de mi propia vida, siempre y cuando logre hacer esto con calma, sin llegar al punto de gritar desesperadamente lo que considero que se deba hacer. Quedar enmudecida por mi decisión de salirme de mi misma y al tiempo mantener la capacidad de opinar con estruendosa voz (Bésala Baboso!!!).

¿Qué estará haciendo el poeta?
El otro, el que está al otro lado del río, al otro lado del mundo, en la península Paraíso, en esos lugares fríos, en medio de la selva…

Y cada día entiendo más y me queda más claro eso de

-que sin saber por qué ni cómo debo decirte que te quiero-

porque no hace falta ni verse, para saber quién, desde un corazón que tiembla, escribe con sangre en la punta de los dedos, a veces desde los días de amor intenso y otros más desde la tristeza paralizante.

Y entonces se entienden los poetas,
sin hablarse,
saben que sólo escriben para seguir vivos y nada más…


Aquí, aquí, aquí va el cuento 59, pero como ya lo habíamos publicado, ponemos el link para que lo revisiten

martes 25 de agosto de 2009

Cuento 58 Insatisfacción garantizada. Dedicado a PVCC


Últimamente me estoy tomando mi vida muy de encierro Así que me despierto tempranito para irme al trabajo y me regreso lo más tarde posible para llegar a casa tan sólo para cocinar, lavar trastes y dormirme. No dejo un espacio libre para hacer las cosas que supuestamente me gustan. No voy a correr porque está lloviendo, porque está muy fuerte el sol, porque tengo mucho trabajo, no voy al Zumba porque ya no está tan padre, no voy al Gym porque está muy caro. La lista de pretextos para no hacer ejercicio entre semana es infinita. Entonces llego a casa entumida de tanto trabajar en la compu, cansada, sin tiempo, agotada. Duermo y sueño con todos los pendientes, las angustias y los problemas que me aquejan. Por lo tanto no descanso y por la mañana me levanto con trabajos, corriendo a desayunar algo y salir con el pelo escurriendo, para llegar al trabajo a tiempo para que los alumnos lleguen tarde a la clase y yo sienta ganas de asesinarlos.
Creo que estoy cultivando una

Insatisfacción Garantizada.

Ya en la nochecita, en ese resquicio de conciencia que queda entre estar despierto y el sueño, pienso en que me gustaría lograr una sincronía entre tus deseos y los míos. Hacer que como en un "Baile" nuestros deseos sucedan al mismo tiempo y con el mismo sentido.
Quise buscar la manera de romper este círculo de cansancio y justo ayer decidí empezar caminando 25 min. Recordé que hace un par de años me había propuesto participar en una carrera y por hangas o por mangas no lo había podido concretar. Pensé que este año, una vez más, no lo haría pues a penas estaba retomando mi entrenamiento después de meses de poca actividad.
Hoy por la mañana estaba escribiendo algo importante cuando escuché por mi ventana que voceaban una carrera. Me pareció muy extraño pues estoy en el circuito interior de la universidad. Traté de ignorar el ruido pero una amiga vino a buscarme para preguntarme si me había inscrito a al carrera sindical. No estaba ni enterada. Así que fui a echar un ojo solamente y cuando llegué un compañero me dijo que porque no me inscribía. Pensé, no estoy en forma, pero sería mi oportunidad de correr una carrera este año, justo como lo había reflexionado. Corrí por mis tenis, mi short, que siempre tengo en mi trabajo y me cambié. Participé y terminé medio cansada pero quedé con la alegría de haberme percatado de la clara sincronía de tus deseos con los míos.
Y te agradezco la amabilidad de organizar una carrera justo al pie de mi ventana. Me parece romántico y certero.
*Imagen del google

martes 18 de agosto de 2009

Cuento 57. Transplante de Sueño. Dedicado a ROCAMU


Me dijo el Abuelo que no podía dormir, que le dijera algún secreto para lograrlo o le hiciera un transplante de sueño lo antes posible. A pesar de que soy buena en la materia, ya que consigo conciliar un sueño profundo a la menor provocación, no sé cómo pasarle el sueño a otra persona. Así que llené al Abuelo de besos entre los 4 hoyos que tiene en la cabeza y me despedí diciéndole que le enviaría un sueño profundo desde mi cama. Me fui pensando en cómo lograr semejante cometido y sentada en la sala de mi casa traté de imaginar cómo sería no poder dormir por días. Supuse que me crecería una desesperación por no poder descansar ni soñar y el cansancio pesado se me convertiría en arena en los párpados dificultando que los pudiera abrir y me perdería de lo bello que en el mundo pasa todavía. Tan sólo de imaginar esto, una angustia turbia me empezó a invadir y un halo humoso salió de mí, bajó mi temperatura corporal y un frío a penas perceptible me quedo sobre la piel. No pude acurrucarme más, no regresó ese calor a mí, no logré conciliar el sueño y toda la noche estuve recordando los eventos desafortunados de mi vida. Entonces el frío no sólo se me quedó en la piel si no que se me metió en los huesos. A las 6 de la mañana me percaté que se me había pasado la noche en blanco.
Creo que el Abuelo no duerme porque tiene frío por dentro, una tristeza escurridiza, que le roba el sueño a sorbos con popotes, de a poquitos pero constante.
Y entonces ahora me pregunto, cómo se alegra a un ser querido para calentar su corazón y que con eso concilie el sueño y así pueda descansar y abrir los ojos a tiempo para ver lo que pasa en el mundo y que eso que vea le signifique una alegría por dentro que caliente su corazón y ese calor le permita conciliar el sueño y así sucesivamente …….
*Imagen de El Rincón de Mirache

sábado 25 de julio de 2009

Cuento 56 Mi deseo me sorprende. Dedicado a ORP


Mi deseo me sorprende, te sorprendería a ti también si pudieras verlo desde donde yo lo veo. Quise que fueras mi esposa y de repente lo logramos, estamos aquí juntos, amándonos y planeando el futuro en nuestra nueva casa.
Ahora deseo con todas mis fuerzas que podamos arreglar nuestros pendientes para que yo entre al posgrado y tú puedas caminar, bailar, correr o simplemente hacer lo que desees. Porque en todos estos años, que hemos estado juntos, has sido mi amiga, mi confidente, mi cómplice y ahora mi mujer.
Quiero que siempre sepas que deseo una vida contigo, tener los 3 hijos que dijimos, bueno que dije, y envejecer plácidamente, que siempre tengamos el trabajo que necesitamos para vivir bien como te gusta.
Y todo eso, yo lo pensé cuando elegí el anillo de compromiso y planeé entregártelo, en medio de un concierto. Así que no tengo más que sorprenderme como deseo cuando te deseo, pues todo eso que pienso se convierte en magia entre mis manos cuando te tengo. No te sorprenda sentir cosquillitas, pues a veces mientras duermes y estás acurrucada con tu oso, sin que sepas, deseo que tengas todo lo que quieres, todo lo que necesitas y sello mis anhelos sobre tu piel con un beso. La sensación de amor, me deja lleno de esperanza y certero de que sólo es cosa de paciencia y perseverancia para ver como los deseo se transforman en una realidad en nuestra vida cotidiana. Tu créeme, todo lo que he deseado está sucediendo y si supieras con detalle todos mis deseos, uf, enloquecerías de alegría entre mis brazos, ja.



*Imagen: blog Trascender hacia el padre

lunes 6 de julio de 2009

Cuento 55. Dedicado a JFLA, Mi novio del Kinder, a sus 34 años, ahora casi 35

Haciendo gala de mi altura, mi fuerza y el factor sorpresa, gran parte de mi infancia defendí a mis amigos del abuso de otros compañeritos. Desde el Kinder fui una niña muy romántica y cuando entré a pre primaria ya había niños en mi corazón. Uno de ellos, fue mi novio en ese año y recuerdo que nuestro amor consistía en que yo lo defendía, recuperando los carritos que otros niños más grandes le quitaban y él, a veces, jugaba a las “Traes” conmigo en el recreo. Con él siempre me divertía, pues estar con las niñas era sumamente aburrido, como en mi casa no me dejaban ver las novelas, no tenía nada de que platicar con ellas. No sé cuánto duró nuestra relación, pero recuerdo perfectamente como terminó. Fue el día de la kermés, había un registro civil y a mi se me hizo que si éramos novios lo más lógico era que nos casáramos, lo tomé de la mano, le dije que me quería casar y lo llevé a la fila del registro. Cuando sólo faltaba una pareja para que nos tocara, él salió corriendo y el resto del día me la pasé correteándolo. En mi pensamiento lógico, infantil, concluí, sin llorar, que no quería un novio así y que nuestra relación había llegado a su fin. Sin embargo, en los años subsecuentes él seguía buscándome para que recupera sus carritos y como yo no tenía nada mejor que hacer en el recreo, iba y amenazaba a los chavitos –Si no me devuelves los carritos te pego- . Con una idea de justicia, una vez le había pegado al hermano mayor de un compañero de mi hermano, que con frecuencia lo metía en líos. Así que le dije que cada vez que su hermanito molestara al mío yo le pegaría a él, pues ni modo de ir a pegarle a alguien más chiquito. Entonces con ese golpe que di, no hizo falta pegarle a nadie más, todo mundo sabía de lo que era capaz y los carritos estaban en mi mano sin chistar.
Fue en el tercer año en el que mi novio del Kinder hizo algo trascendental por mí. Yo le caía fatal a la Maestra Armida por lo que se la pasaba regañándome y exponiéndome al bajar mi calificación en conducta en un corcho que colocó al lado izquierdo del pizarrón, en el que aparecían nuestros nombres y números del cero al diez. Si para el viernes teníamos una calificación reprobatoria nos enviaba a casa un reporte arruinando nuestro fin de semana. Yo por su puesto, siempre tenía la tachuelita en números rojos, pues siempre he sido muy platiconsita. Así que mis días en 3er grado pintaban para ser los más horrorosos. Pero cuando la Maestra salía del salón, mi novio del Kinder, que estaba sentado en la primera fila, corría a subir mi tachuela unos cuantos puntos. En el recreo yo le decía, ¿Por qué no me pusiste diez? Y él me contestaba que la maestra se daría cuenta y que con seis que me pusiera ya no me enviarían un reporte a casa. Y así fue como libré el tercer año y en mi lógica infantil supuse que eso era el amor.




Mí muy querido J:


Es curioso que toque subir al blog tu cuento, a casi un año de que lo escribí. Dicen que no existen las casualidades y henos aquí, de nuevo, enrolados en una historia de amor…

A casi un mes de tu cumple, motivo original de este escrito, sabe que te deseo lo mejor siempre, que tu vida esté llena de bendiciones y que seas muy feliz y gozoso de tener la oportunidad de vivir con alegría cada momento.

Yo mera, que te quiero.

martes 30 de junio de 2009

Cuento 54 Dedicado a las aventuras de la Biblioteca.

*foto de la red el Ateneo


Arruinaste mi expediente!!!!! Nunca había dado un beso sin amor y me gustaba vanagloriaba de eso. Me besaste y sólo me sentí traviesa, pero dejaste entre mis labios una sensación de ausencia. Sucedió e imaginé que me sabrías a fuego y me supiste a juego. Ni siquiera lo pensé, fuiste tú, quien intentó robarme algo de mis labios.
Yo, iba de salida, pensando en todo lo ocurrido, sumida en una nube, resultado de estar horas absorta en una biblioteca. Pasé a tu lado ni me percaté de tu presencia, así qué, tardé varios segundos en registrar tus palabras sugerentes en mi oído. Me sonreí, tardíamente, pero seguí mi camino y cuando estuve a dos pasos pasada de ti, tomaste mi mano y sentí que algo se me agolpaba en la punta de los dedos.
Sin detenerme, voltee para mirarte, me jalaste suavemente, hasta quedar entrelazadas nuestras manos y tus labios, en los míos. Sentí la incursión de tu lengua juguetona y aunque estaba sorprendida, no pude reaccionar hasta que oí que alguien gritaba mi nombre al fondo del pasillo.
Seguí caminando, con el corazón en la garganta y el rostro encendido, mientras nuestros brazos se estiraban. Me pediste mi teléfono, mi mail o al menos la promesa de volver a encontrarnos en el mismo sitio. Como no tenía miedo de perderte, me solté de tu mano y sonriéndome, me fui, diciéndote adiosito con la mano y tuve la certeza de que este sería nuestro único encuentro.
Seguí por la vida, sin lograr entender este momento y a veces, saboreo la sensación de este beso y todos los demás besos, miradas y caricias de amor, que me han resultado inolvidables.
Esos recuerdos, se hicieron míos sobre mi piel y de vez en cuando vuelven y vuelven a visitarme y yo, simplemente me sonrío.

lunes 22 de junio de 2009

Cuento 53 Something good. Dedicado a A. Estrella

*Foto de Chelseablog


Ya esperaba este momento, sabía que te aparecerías, pues se acerca el tercer aniversario de nuestro primer encuentro. Como me divierte descubrirme sorprendida por tu presencia, como si estuviera en constante riesgo de perderla.
Me encontraba reflexionando sobre mi vida, después de ver la película “Quemar las Naves”, donde sale la nieta de un amigo y sales tú, por cierto, cuando sentí una cálida respiración en mi oído. Quise voltear, pero estabas tan cerca que apenas pude mirarte de reojo. Pusiste tus manos alrededor de mi cintura, para mecerme al ritmo de la canción de Juan Luís Guerra “Something good” que se oía a lo lejos. Tomé una copa de vino de un mesero que pasaba a toda prisa para tener mis manos ocupadas, pues no sabía que hacer con ellas. Me preguntaste, con esa voz que me pone los pelitos de punta, -¿Cómo has estado?-. Me sonreí, moviendo la cabeza. ¿Cómo podría hablar si quiera, con la sensación de tu cuerpo pegadito al mío? Pensé, sabes perfectamente cómo he estado, pero no puede articular palabra. Sin embargo, me contestaste como si me hubieras escuchado. Tomé un buen trago de vino para ver si me aclaraba la garganta y evitar sentir que los ojos se me aguaban. Me giraste lentamente para abrazarme y seguir bailando despacito. Te dije, lo más claro que se puede hablar con un nudo en la garganta -Te necesito-. Bailamos aun más pegadito, nuestras mejillas se rozaban, besaste mi oído y me dijiste muy quedito,
-Espera-.
Al terminar la canción besaste mi ojo derecho y te marchaste sonriendo, con esa sonrisa de ojos y boca que no he podido reprochar jamás, aunque me sienta al borde del abismo.
Esta vez tu recuerdo quedó en el borde de mi cuerpo, como una sensación electrizante, evidencia de este encuentro.