miércoles, 14 de noviembre de 2012

Festejando cualquier otra cosa menos mi cumpleaños


Eso de cumplir años no es asunto que me guste. Principalmente por la serie de eventos desafortunados que siento que han sucedido en varios de mis cumpleaños. Así que este año dispuse que las cosas fueran diferentes. Busqué las palabras correctas, el momento preciso y con la tinta adecuada escribí un decreto en donde indicaba las cosas que quería que sucedieran en mi vida en este día y por consiguiente el resto del año. Hice una lista larga y contundente. Salud, prosperidad, éxito en mi próxima carrera, abundancia, varias idas a bailar, ricos postres, coser al fin algo con las telas pendientes, etc. Y lo más importante era hacer que vinieras desde muy lejos, un país lejano, así es, sólo para que juntos festejáramos un día más en mi vida. Porque hay que recordar que aquí naaaaaaadie está festejando cumpleaños alguno. Sólo estoy aprovisionándome de mi persona favorita en un día común y corriente que juntos decidimos festejar.

*Imagen de la red

martes, 6 de noviembre de 2012

Confiado de su aliento


 

Confiado de su aliento, murmuraba en mi oído deliciosas palabras que a veces me arrancaban una sonrisa y otras, las más, una profunda exhalación de placer. Era su voz, un sortilegio que convertía los deseos en realidad. Rosaban sus palabras mis sueños y jugaban con mis anhelos. Estaba confiado de su aliento y sabía que la energía que trasmitía me inundaría hasta desbordarme un día entre sus brazos. Pero fue largo el tiempo que tomó llenar nuestros cuerpos, hacer que se escurrieran de nuestras copas el delicioso vino del deseo. Fueron aproximadamente seis años, que al cruce del camino, después de un inocente “Hola”, ambos, murmurábamos palabras que no llegaban a nuestros oídos, por la distancia que había entre nuestros corazones. Pero sentirme recorrida por su mirada y por sus manos invisibles era una sensación que siempre acompañaba su brevísima presencia. Así nos saludamos y recorrimos mutuamente en pensamientos sin hacer más para que algo entre nosotros sucediera. Pero ahora ¿Qué hizo que fuera diferente? Cómo es que logro escuchar y finalmente entender esto que nos sucede. Será que al fin hablamos la misma lengua y vamos dando pasos por los mismos caminos, suficientemente cerca para percibirnos aún sin hablarnos.

*Imagen de la red

 

Nuestras historias se están juntando


 
Contar historias puede ser un arte, hay buenas historias y buenos contadores de historias. ¿Qué somos? ¿Qué queremos ser?

Erase una vez que….Sucedió que un día…. Finalmente nos miramos…. Como era de esperarse…..De acuerdo a sus deseos…. Sus anhelos se hicieron presentes…Después de muchos años….En breves instantes……Desde el principio de los tiempos……Ya estaban predestinados a ……Era la aventura de……Crecía una selva entre…..Dando vuelta a sus destinos…..Encontraron el sentido…..La sorpresa vino a….Definitivamente era….Fue su voz la que…..Era el quiebre de su cintura…Sin dudar fuimos a…

Muchas formas hay de iniciar una historia, la nuestra podría empezar:

Me invitó a tomar un chocolate de agua a su casa, tomar chocolate sólo era un pretexto, ella sabía que a mí no me gustaba, así que con un contundente “Si, claro”, fui, porque me interesaba cualquier cosa que sus manos me pudieran preparar….

 También podría remontarse a:

Hasta hoy sé tu nombre, aunque tenemos años encontrándonos en el camino….

Tal vez sería:

Hoy, de todos los comienzos posibles, elegimos el que hace que se arranque nuestra historia de lleno…

Muchos son los inicios que nos llevan a lo más gozoso de nuestras vidas, ahora sólo falta ponerle esa carnita que la historia necesita para que se ponga aún más interesante.