Cada vez que tiendo la ropa veo una espectacular telaraña en la esquina del tendedero y pienso ¿Debería tolerarla o destruirla? Es tan admirable su arquitectura que los días han pasado y la telaraña sigue creciendo. Mi hija amaneció con una cadenita de piquetes con puntitos naranjas y supuse que había sido la araña que toleré en mi tendedero. Así que muy molesta fui al patio para destruir la telaraña, pero antes tuve la precaución de buscar a la araña para asegurarme de sacarla de mi casa. En mi búsqueda encontré algo increíble, un libro diminuto en la telaraña. Mi curiosidad fue mayor que mi deseo de destrucción. Tomé entre mis dedos el pegajoso libro y vi que se titulaba “Tolerar a humanos en mi casa”.

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