lunes, 23 de marzo de 2009

Cuento 47 Todas somos princesas. Dedicado a PCP


En respuesta a una petición hecha de su puño y letra.

Siempre me han gustado los cuentos de hadas y con frecuencia imagino que estoy viviendo uno de ellos, en el que todos mis anhelos se hacen realidad.
Un día, después de varios años de estar sola, tuve una experiencia hermosa, conocí en una fiesta espectacular al hombre con el que tanto había soñado. Él dirigía la orquesta y desde el inicio cautivó mi atención. Tuvimos un encuentro divertido y acabamos decididos a probar suerte en el amor. Con el tiempo, descubrí que este hombre era sencillo, respetuoso, bromista y terriblemente cariñoso. Me enamoré de su forma de ser y él quedó conquistado al descubrir lo maravillosa que soy.
Así que, para proponerme matrimonio, me llevó a un castillo, como los de los cuentos, y me obsequió un hermoso anillo de compromiso, o al menos así es como recuerdo ese momento.
Las cosas, se fueron dando tal y como siempre soñé que sucedieran, por lo que empecé a sospechar, si era verdad lo que estaba viviendo, o era mi mente que decoraba los recuerdos a mi antojo. Cuando empezamos a planear la fiesta, mi imaginación voló sin límites, me hice muchas ilusiones. Me emocioné al elegir mi vestido de novia y quedé impresionada al verlo a él, en un exquisito traje color arena. Buscamos que el salón para la fiesta, tuviera una enorme pista de baile para que pudiéramos disfrutar junto con nuestras familias e invitados.
Cuando fue el baile nupcial, me sentía por completo, sumida en un sueño, mi vestido se balanceaba al compás de la música, mientras él me tomaba delicadamente por la cintura. Al estar tan cerca nuestros cuerpos, sentí que su calidez me hervía y una ansiedad traviesa me invadía.
Con mucho agrado, la orquesta nos regaló música sabrosa toda el tiempo, ver a nuestros invitados gozar en armonía y a mis hijos compartir nuestra alegría, me llenó de una dicha inmensa.
Al fin, llegó la luna de miel y cuando entré a la habitación, quedé maravillada con todos los detalles que él tenía para mí. Me pareció todo tan majestuoso, me sentí tan divertida, tan consentida, que no me quedó la menor duda, que él era un príncipe por el que había valido la pena esperar. Con todo el amor que nos dimos, tuve la certeza, de que a diferencia de los cuentos, en mi historia, lo mero bueno estaba a punto de empezar…..…
Desee tanto, que este amor me sucediera, que entre mi imaginación y sus detalles, hasta la fecha, no hemos parado de festejar. Como siempre quise que nuestra boda fuera una fiesta que durara para siempre, con frecuencia, jugamos a que nos conocemos por primera vez, mientras él dirige una increíble orquesta y fingimos que todo vuelve a suceder.
Y yo, como soy muy soñadora, cada vez lo disfruto más.

8 comentarios:

moderato_Dos_josef dijo...

Es un bonito cuento de princesas en el que todo resulta a las mil maravillas. Demasiada suerte o quizá no tanta para quien de verdad lo padece? La realidad nos enseña que la vida a veces sucede así, pero la mayoría es un eterno demabular sin descanso buscando a ese príncipe o princesa que en realidad quedan ya un tanto anticuados. Para mí mejor encontrar una mujer de carne y hueso, con sus defectos, que una falsa princesa vestida de tul. A veces las princesas y los principes, no dan la talla. El cuento, muy bonito. Un saludo.

Cuentos Bajo Pedido ¿Y tu nieve de qué la quieres? dijo...

Querido Moderato: A mi también me gusta más la gente real, con todos sus detalles. Pero los cuentos son los cuentos.

marichuy dijo...

Querida cuentista

Hermoso cuento de hadas; ojalá pudiera escribir uno parecido... pero para hacérmelo realidad.

Un saludo

Cuentos Bajo Pedido ¿Y tu nieve de qué la quieres? dijo...

Mi muy querida Marichuy:
De tanto escribir los deseos seguro alguno se hace realidad...

Marcelo dijo...

Yo prefiero encontrar una princesa de carne y hueso, con perdón de las chicas solamente de carne y hueso. Y si es necesario enprinciparme, enprincipo.

Cuentos Bajo Pedido ¿Y tu nieve de qué la quieres? dijo...

Querido Marcelo, en principio si, no jajaja

Cuentos Bajo Pedido ¿Y tu nieve de qué la quieres? dijo...

Marichuy, que así sea!!!! En breve

Jorge Martin dijo...

un encanto de cuento te volvere a visitar