martes, 12 de enero de 2021

Yo vs Santa Claus

 


Para dar un poco de contexto, a mí nunca me trajo Santa Claus, por eso dejarle una cartita nunca me generó ilusión. Este año, por alguna extraña razón pandémica, establecí una absurda competencia con el mentado panzón. Así que en cuanto mi hija puso su cartita, yo fui a husmear qué había pedido y lo fui a comprar, yo quería el crédito al mejor regalo! Pero a los pocos días, mi hija cambió la carta y puso otras peticiones. Y yo fui y lo compré porque quería si no todo el crédito si el del mejor regalo. Bueno y digo fui por decir, porque ahora todo se pide por internet. Para no hacer el cuento largo, la carta a Santa Claus fue cambiada a lo largo de diciembre unas cuatro veces. Para la Navidad yo ya había comprado un número considerable de regalos, con distintas fechas de entrega, algunas con riesgo de llegar después de la fecha deseada. Lo único que yo quería era dar el mejor regalo, sobre todo después de un año tan complicado. Así que llegó el 24 y 25 de Diciembre y al pobre Santa Claus no le quedó más remedio que entregar el regalo más pinche (el más sencillo). Yo saldría triunfante de la contienda Navideña dando el mejor regalo. Para mi sorpresa, a pesar de que yo había atendido en un 80% la lista de peticiones Navideñas, lo que mi hija quería era que Santa Claus le trajera el mejor regalo, no yo. No lo podía creer!!!!!! Desde mi punto de vista, poniendo todo en una balanza ella tenía en su mayoría lo que había pedido!!! Pero yo no había sopesado, a tiempo, el peso específico que tiene la ilusión. Con los Santos Reyes, jamás me hubiera pasado esto.