Sin embargo ya se emparejaron ambos espacios y ahora si, si no escribo no habrá nada que publicar en el blog.
Mientras recupero mi tiempo de escritura iré publicando los poemas en Respira Poemas, que poemas si que tengo muchos guardados.
Saludos
Entonces, empecé a recibir peticiones para hacer cuentos basados en deseos explícitos. ¿Será el poder de la palabra, nuestros deseos que se escapan, los sueños decididos a existir o la energía contenida en nuestros corazones, lo que hace que brinquen nuestros anhelos a la vida cotidiana? Misterio……. ¿Qué harías si....






Haciendo gala de mi altura, mi fuerza y el factor sorpresa, gran parte de mi infancia defendí a mis amigos del abuso de otros compañeritos. Desde el Kinder fui una niña muy romántica y cuando entré a pre primaria ya había niños en mi corazón. Uno de ellos, fue mi novio en ese año y recuerdo que nuestro amor consistía en que yo lo defendía, recuperando los carritos que otros niños más grandes le quitaban y él, a veces, jugaba a las “Traes” conmigo en el recreo. Con él siempre me divertía, pues estar con las niñas era sumamente aburrido, como en mi casa no me dejaban ver las novelas, no tenía nada de que platicar con ellas. No sé cuánto duró nuestra relación, pero recuerdo perfectamente como terminó. Fue el día de la kermés, había un registro civil y a mi se me hizo que si éramos novios lo más lógico era que nos casáramos, lo tomé de la mano, le dije que me quería casar y lo llevé a la fila del registro. Cuando sólo faltaba una pareja para que nos tocara, él salió corriendo y el resto del día me la pasé correteándolo. En mi pensamiento lógico, infantil, concluí, sin llorar, que no quería un novio así y que nuestra relación había llegado a su fin. Sin embargo, en los años subsecuentes él seguía buscándome para que recupera sus carritos y como yo no tenía nada mejor que hacer en el recreo, iba y amenazaba a los chavitos –Si no me devuelves los carritos te pego- . Con una idea de justicia, una vez le había pegado al hermano mayor de un compañero de mi hermano, que con frecuencia lo metía en líos. Así que le dije que cada vez que su hermanito molestara al mío yo le pegaría a él, pues ni modo de ir a pegarle a alguien más chiquito. Entonces con ese golpe que di, no hizo falta pegarle a nadie más, todo mundo sabía de lo que era capaz y los carritos estaban en mi mano sin chistar.
*foto de la red el Ateneo
Arruinaste mi expediente!!!!! Nunca había dado un beso sin amor y me gustaba vanagloriaba de eso. Me besaste y sólo me sentí traviesa, pero dejaste entre mis labios una sensación de ausencia. Sucedió e imaginé que me sabrías a fuego y me supiste a juego. Ni siquiera lo pensé, fuiste tú, quien intentó robarme algo de mis labios.
Yo, iba de salida, pensando en todo lo ocurrido, sumida en una nube, resultado de estar horas absorta en una biblioteca. Pasé a tu lado ni me percaté de tu presencia, así qué, tardé varios segundos en registrar tus palabras sugerentes en mi oído. Me sonreí, tardíamente, pero seguí mi camino y cuando estuve a dos pasos pasada de ti, tomaste mi mano y sentí que algo se me agolpaba en la punta de los dedos.
Sin detenerme, voltee para mirarte, me jalaste suavemente, hasta quedar entrelazadas nuestras manos y tus labios, en los míos. Sentí la incursión de tu lengua juguetona y aunque estaba sorprendida, no pude reaccionar hasta que oí que alguien gritaba mi nombre al fondo del pasillo.
Seguí caminando, con el corazón en la garganta y el rostro encendido, mientras nuestros brazos se estiraban. Me pediste mi teléfono, mi mail o al menos la promesa de volver a encontrarnos en el mismo sitio. Como no tenía miedo de perderte, me solté de tu mano y sonriéndome, me fui, diciéndote adiosito con la mano y tuve la certeza de que este sería nuestro único encuentro.
Seguí por la vida, sin lograr entender este momento y a veces, saboreo la sensación de este beso y todos los demás besos, miradas y caricias de amor, que me han resultado inolvidables.
Esos recuerdos, se hicieron míos sobre mi piel y de vez en cuando vuelven y vuelven a visitarme y yo, simplemente me sonrío.
*Foto de Chelseablog
*Foto de la red
*Imagen sacada en la red Lilian Yamila Bianco
No me gustaba, así que cuando me dijo -soy tu Ángel Pecador-, me dio risa, supuse que era un juego en el que nadie corría peligro.
Sin mayor preámbulo empezamos a disfrutar juntos de lo sencillo y lo complicado, desde no hacer nada hasta hacerlo todo. Se dio la ocasión de tener desayunito, cafecito, platicadita, comidita, bici, peliculita, cenita, relax en el spa, con la premisa de que “no hay mejor atención que la mía para ti y la tuya para mi".
Pero cuando rozaste mi pierna y una energía se me arremolinó en medio del estomago, descubrí que mi cuerpo sentía exacerbado lo que recibía. No supe cuándo se convirtió en una acción atrevida y peligrosa el desear estar juntos. Sospeché que yo era la única trastocada por nuestra cercanía, pero en una actitud romántica y divertida me preguntaste:
–¿A dónde quieres llegar?- Provocando una cascada en mi cabeza y pensé que lo que realmente deseo es estar en pareja, formar una familia, tener amor, risas, respeto, generosidad, una casa bien armada para compartir juntos la fe y todo lo grato que la vida trae consigo.
En concreto ya quiero ser feliz!!!
¿Se le podrá decir todo eso de un jalón a un hombre?
Me sentí con ganitas de dar un paso más en nuestra lúdica historia de amor y sintiéndome pícara tomé tu mano y sin mirarte directo, respondí:
–A donde tú quieras llevarme…-
Me impaciento en la vida de manera descomunal, así que en cuanto terminé la frase ya vibraba, me alegraba y sufría por lo que te había dicho. Entonces con toda seriedad dijiste -Te tengo mucha confianza…-
Al oírte, mi impulso fatalista devoraba mis entrañas y entonces sonreíste y retardando tus palabras, para disfrutar las caras que hacía, dijiste:
-… así que dame tus labios y salva mi corazón, si tú te animas, yo me animo, ya ves qué bien trabajamos juntos.... y vamos sacando los pendientitos que tenemos-
Y sólo entonces, empecé a creer que el amor existe de verdad y lo que siguió, bueno, es mejor de lo que había soñado jamás...
*Imagen del la red